1.6. El impacto del internacional


El triunfo de la Revolución, que dio inicio al periodo histórico Conocido como sexenio revolucionario, permitió en gran medida histórico comento y desarrollo del movimiento obrero, que había sido reprimido. Fueron contundentes por los Gobiernos moderados anteriores. Ya en mido con de 1868, el italiano Giuseppe Fanelli introdujo en España el decto

Más resoluciones de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), y basada en Londres en 1864, así como también el ideario del anarquismo.

ta ruso Mijail Bakunin.

La fase de expansión

con el apoyo de obreros litógrafos y grabadores, entre los que cabe destacar. Al tocar a Tomás González Morago, Anselmo Lorenzo y Rafael Farga, Fanell consiguió establecer pequeñas agrupaciones internacionalistas en las ciudades de Madrid y Barcelona a partir de comienzos de 1869. Estas entidades se dotaron de publicaciones periódicas como La Solidaridad y La Federación, que propagaron eficazmente las ideas internacionalistas y anarquistas entre las diferentes asociaciones obreras existentes. El siguiente paso en la implantación de la AlT en España fue la celebración en Barcelona, en junio de 1870, del Primer Congreso Obrero, que se saldó con la adhesión de buena parte de las asociaciones obreras a la AIT y la fundación de la Federación Regional Española de la AIT (FRE-AIT), adscrita al ideario anarquista bakuninista. Este posicionamiento ácrata, de rechazo a la participación política en el marco de la dinámica de partidos y a favor de la acción revolucionaria para subvertir el orden establecido, estuvo muy determinado por la decepción que entre las clases obreras se había producido ante el devenir de los acontecimientos posteriores a la Revolución de 1868 y el establecimiento de una nueva monarquía, en contra de las demandas populares. En este marco, la FRE-AIT experimentó un gran crecimiento, y superó los 25000 afiliados en 1872. La mayor parte de ellos residían en la ya plenamente industrializada ciudad de Barcelona, pero también son reseñables los núcleos asentados en Andalucía y el Levante peninsular. 

El declive

El impacto de la insurrección democrática radical de la Comuna de París

(1871) y la fuerte represión a la que se vieron sometidos los internacionalistas franceses marcaron el inicio de la decadencia del internacionalismo español. La llegada a España de refugiados comunes puso en alerta a las autoridades españolas, temerosas de que pudiera producirse un fenómeno de contagio revolucionario en territorio peninsular. Así, la AIT fue declarada ilegal en enero de 1872 y perseguida activamente. Mientras tanto, en el seno de la FRE, cuya dirección se había trasladado a Portugal a mediados de 1871 para escapar de la represión, se produjo una fractura por el choque entre las corrientes anarquista y marxista. Tras el Segundo Congreso Obrero celebrado en Zaragoza en 1872, la disputa se saldó con la expulsión de los partidarios del marxismo, entre ellos Pablo Iglesias, que formaron la Nueva Federación Madrileña.

En julio de 1873, las autoridades republicanas sofocaron la citada in se Dirección internacionalista de Alcoy mediante una gran represión, Se produjo entonces una perdida considerable de influencia del internacionalismo español, así como una ruptura entre el anarquismo y los partidos republicanos.


 

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