1.2. Las clases medias


Las referencias a clases medias durante el siglo xx deben entenderse aún con el sentido que se le daba a la expresión en el período medieval, como una capa intermedia en la jerarquía social, situada entre la clase aristocrática rica y el pueblo llano de limitados recursos materiales. No obstante, por sus recursos económicos, su estilo de vida y su participación activa en la vida política, muchas familias de la clase media no difieren de las capas más altas de la sociedad.




La burguesía urbana


La burguesía no era un sector social nuevo en el siglo xix, aunque experimentó grandes transformaciones ligadas al establecimiento de un Estado liberal y la expansión del capitalismo.

Su número fue escaso en relación con el conjunto de la sociedad, y se ubicó especialmente en los mayores centros urbanos y productivos de la Península (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla...).

Existía una alta burguesía, compuesta por hombres y sagas que impulsaron el proceso industrializador en España, los propietarios de las grandes fábricas y los comerciantes más poderosos. También integraban este tipo de burguesía las personas que hicieron fortuna con las finanzas (inversores en bolsa, banqueros), así como los promotores del ferrocarril, los constructores y los propietarios de minas. 

Todos ellos tendieron a conformar un círculo social cerrado y a practicar una política matrimonial endogámica (entre sus miembros), con la intención de concentrar el patrimonio. En ocasiones esta estrategia matrimonial podía dirigirse a establecer vínculos familiares con la aristocracia, con el objetivo de ganar prestigio y relevancia social.

Por otra parte, existía una burguesía media, integrada por profesionales liberales de alta cualificación, como médicos, abogados, notarios, arquitectos o ingenieros. También había una baja burguesía urbana, un sector compuesto por pequeños comerciantes, funcionarios de la Administración, profesores e intelectuales diversos. Su posición económica era sen-* posiblemente inferior a la de la alta burguesía, pero gozaban de un prestigio social derivado de su formación académica y de su ejercicio profesional.

Los hábitos de las familias burguesas estaban muy influidos por las modas europeas de la época, y difundieron en España diversas corrientes artísticas y culturales en los campos de la música, la literatura, la arquitectura y el deporte. Paralelamente, la burguesía impulsó un nuevo modelo de familia, muy patriarcal, concebido como núcleo de la acumulación y la conservación del patrimonio y como uno de los pilares fundamentales de la sociedad.



La burguesía agraria


Cabe señalar también la existencia de un grupo social intermedio, no perteneciente a la aristocracia, conformado por grandes propietarios de tierras, que se ha denominado burguesía agraria o clase de los labrados. ricos. Esta capa social y económica ya existía en el siglo xvi, pero durante el siguiente aumentó numéricamente. A lo largo del siglo, esta burguesía agraria también engrandeció su patrimonio, ya que fue uno de los estratos sociales que, junto a la aristocracia, consiguió adquirir nuevas tierras en las desamortizaciones.

Estas familias eran poseedoras de importantes extensiones de tierra, que contaban con mano de obra asalariada de manera permanente. En épocas de mayor carga de trabajo agrícola, además, precisaban contratar jornaleros.

En términos generales, practicaron una agricultura arcaica, en la que no introdujeron las innovaciones técnicas ni la diversificación de cultivos que se daban en la Europa occidental. Por ello, los rendimientos eran escasos, aunque la gran superficie de tierra que poseían les reportaba grandes beneficios económicos. 



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